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Ford T, así empezó todo.




Nos trasladamos a principios del siglo XX. En esta época los viajes se hacían en coches de caballos. Los automóviles eran escasos, hechos de forma  artesanal y, sobre todo, muy caros, accesibles únicamente a las grandes fortunas de la época.
En 1908 Henry Ford revolucionaría para siempre el mundo del automóvil y el transporte. Este año nació el primer Ford T. Dos hechos hacen de este coche el referente que marcó el camino a toda la industria del motor hasta nuestros días. El Ford T fue el primer vehículo nacido de una cadena de montaje, y fue también el primer vehículo a motor accesible a las clases medias, con lo cual el hecho de tener un coche dejó de ser algo exclusivo de unos pocos.
For T



Hay que señalar también que es el modelo que sentó las bases de los elementos mecánicos de los modelos actuales. Con el Ford T se simplificó la forma de manejar los coches construidos en la época, tanto es así que en Estados Unidos existían dos clases de permisos de conducir: el permiso para conducir el Ford T, y el permiso para el resto de los coches, mucho mas difíciles de manejar.
A primera vista el habitáculo del Ford T parece que tiene todos los elementos que existen en los coches actuales,  con dos pedales (freno y  acelerador), y palanca de cambios. Pero en realidad este modelo no tiene cambio de marchas, la palanca es una “multitarea”. Tirando de la palanca hacia atrás se activa un freno de mano de cinta a las ruedas traseras; en su posición central las ruedas quedan libres; y empujando hacia delante se engrana la marcha directa.
En la parte mecánica nos encontramos con un motor de 4 cilindros y 2.896 cc, que desarrolla una potencia máxima de 22 CV a 1.600 r.p.m. La velocidad máxima alcanzada por este modelo es de 70 Km/h, una cifra mas que suficiente para una época en que el transporte en carros de caballos.
La transmisión es trasera, con marcha adelante y marcha atrás, que se embragan mediante dos pedales, mediante un sistema de cintas que ejercen de mordazas.
Mencionar también el chasis, uno de los primeros coches en montar un chasis metálico, aunque el diseño se aleja mucho de lo que hoy conocemos, consistiendo simplemente en dos largueros longitudinales de acero y dos travesaños.
Sin duda, el rey de los clásicos, aunque no tanto por su exclusividad (aún se pueden encontrar muchos Ford T circulando), sino por la revolución que significó a niveles de fabricación, facilidad de manejo y accesibilidad a las clases medias.


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